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portada de rayuela

Acerca del libro

Rayuela, publicada en 1963 y escrita por Julio Cortázar, es una obra clave de la literatura universal. Introduce innovaciones que inspiraron a una gran cantidad de obras posteriores, y tuvo un papel protagónico en la corriente del boom latinoamericano.

Es calificada por su propio autor como una “antinovela”. Con esto se refiere a su estructura innovadora que, entre otras cosas, le confiere al lector la posibilidad de elegir de qué modo leerla. Las dos formas más usuales son las que recomienda Cortázar en un apartado llamado “Tablero de dirección”. La primera es la lectura clásica, que comienza en el primer capítulo y termina en el cincuenta y seis, y se lee de forma lineal, como cualquier otro libro. En la otra, se salta una y otra vez entre diversos capítulos, que suman un total de ciento cincuenta y seis, añadiendo una sección entera de la que se prescinde en el modo tradicional.

La novela está dividida en tres partes: “Del lado de allá”, “Del lado de acá” y “De otros lados”.

Resumen

Del lado de allá

Horacio Oliveira, un argentino que vive en París, mantiene una relación con una uruguaya llamada Lucía y apodada “La Maga”. Si bien llevan ya tiempo juntos e incluso conviven, tienen personalidades contrapuestas y esto hace que, muchas veces, choquen. Oliveira es un intelectual con un amplio bagaje cultural que disfruta de teorizar acerca de todo lo cognoscible; La Maga, en cambio, se mueve por la vida con la inocencia y la frescura de una niña, dejándose llevar por su intuición. Oliveira no soporta el hecho de tener que explicarle cada concepto que él o sus amigos mencionan en su presencia, y suele calificarla de ignorante y exasperarse ante sus reiteradas preguntas y torpezas. Ella, a su vez, lo increpa por estar siempre observando y enjuiciando las cosas en lugar de, simplemente, vivirlas y sentirlas tal cual son.

Ambos forman parte del “Club de la Serpiente”, un grupo de intelectuales que se reúne para hablar de arte, literatura, teología, filosofía y música, entre otras cosas, acompañados por el alcohol y la cadencia del jazz. Aunque la participación de La Maga es limitada, puesto que entiende más bien poco de aquello de lo que hablan, todos allí la aprecian y la consideran como a una más.

La evidente diferencia en las personalidades en la pareja no es el único problema que afrontan. Oliveira, por ejemplo, tiene una amante francesa, Pola. La Maga, en un arranque de celos, intenta hacerle daño con un muñeco vudú y cuando, poco después, Pola se enferma de gravedad, ella se siente muy culpable.

La Maga es madre de un bebé llamado Rocamadour que, al principio de su relación con Oliveira, es cuidado por una niñera en el campo. Cuando cae enfermo ella decide traerlo al departamento en el que viven para encargarse de él. Esto genera permanentes roces en la pareja.

Oliveira también está celoso de Gregorovius, uno de los integrantes del Club de la Serpiente que parece estar enamorado de ella e intenta seducirla.

Todo esto los lleva a considerar separarse. Sin llegar a una conclusión, Oliveira se va del departamento para tomar un paseo. En la calle encuentra a un viejo que acaba de ser atropellado. Mientras se lo lleva la ambulancia, alguien le explica que se trata de un escritor y que no tiene familia.

Más tarde, Oliveira decide entrar al concierto de piano de una tal “Berthe Trépat”. La obra resulta ser un desastre, y progresivamente todo el público se retira hasta que solo queda Oliveira que, compadeciéndose de la señora, la anima y se ofrece a acompañarla hasta su casa. Al llegar a su departamento se muestra reticente a subir porque cree que tal vez su compañero esté con alguien. Oliveira le sugiere que vaya a un hotel y ella lo malinterpreta, pensando que intenta seducirla, y le da una bofetada. Él se retira bajo la lluvia, inundado de tristeza.

Al llegar a su departamento se da cuenta de que La Maga está con Gregorovius y da por sentado que tuvieron relaciones, pero no puede estar seguro. Oliveira los saluda y les ofrece beber caña. La música está encendida en el volumen mínimo, pero aun así el anciano que vive en el piso de arriba golpea constantemente el techo para demandar silencio.

Mientras hablan, Oliveira se acerca a Rocamadour. Nota, al tocarlo, que está frío. Sin saber muy bien qué hacer, le pide a La Maga que vaya a hablar con su vecino para calmarlo. Ella acepta y, en cuanto deja la habitación, él le muestra a Gregorovius que el bebé está muerto. Está a punto de irse, diciendo que nada de aquello tiene ya que ver con él, pero justo en ese momento La Maga baja y, al mismo tiempo, llegan sus amigos trayendo la noticia de que otro miembro del Club había intentado suicidarse hacía un rato, pero que se encuentra ahora fuera de peligro. Oliveira les comunica en secreto lo del bebé muerto. Tratando de postergar el momento terrible que acontecerá en cuanto La Maga se entere, beben y hablan durante largo rato de teorías y cuestiones metafísicas.

Con todo, llega el momento en que la Maga debe darle la medicina a su hijo. Es entonces cuando se da cuenta de que está muerto y entra en una dolorosa desesperación. Sus amigos intentan asistirla como pueden, apartando el cadáver de su vista y encargándose del viejo, que otra vez se está quejando. A Oliveira todo aquello le parece absurdo. Piensa que podría ir a consolar a La Maga pero que a ella no le serviría de nada, que solo le serviría a él para quedarse tranquilo sabiendo que hizo lo correcto. Entonces decide irse.

Vuelve al departamento días después. La Maga ya no está. Quien sí está es Gregorovius, que heredó el departamento. En una conversación poco amigable, este le cuenta cómo fue el velorio del bebé, y le dice que no sabe muy bien adónde pudo haberse ido La Maga. Antes de irse, Oliveira encuentra y lee una carta escrita por La Maga a Rocamadour.

En la última reunión del Club, intenta averiguar el paradero de La Maga y alguien le dice que cree que pudo haber ido a visitar a Pola para ayudarla con su enfermedad. Después una de ellos, Babs, lo ataca por su crueldad al haber dejado a La Maga en un momento así. Los demás intentan contenerla, pero a Oliveira le parece que también lo están juzgando silenciosamente y les dice que ya no volverá.

Piensa en ir al departamento de Pola. De hacerlo, tal vez podría encontrarse con las dos, llorar y perdonarse. Pero no lo hace. En su lugar, se sienta al lado de Emmanuele, una vagabunda con la que solía hablar La Maga, y se ponen a beber juntos. Ella le cuenta que vio a una mujer ahogada en el río, pero que no pudo verle la cara. Poco después, mientras él piensa en su kibbutz del deseo, en la posibilidad de lanzar una piedra en la rayuela y alcanzar el Cielo, ella empieza a practicarle sexo oral y la policía, al verlos, los detiene.

Del lado de acá

Oliveira viaja a Buenos Aires después de haber desembarcado en Uruguay, para tratar de ubicar a La Maga sin lograrlo. Traveler, un amigo de juventud, lo recibe en el aeropuerto junto a su esposa, Talita. A Oliveira le parece que es muy parecida a La Maga, por lo que evita mirarla.

Gekrepten, antigua novia de Oliveira, lo invita a vivir con ella y él acepta. Su departamento queda justo enfrente del de los Traveler, separado por una calle.

Aunque inicialmente Oliveira se propone dedicarse a vender telas, su amigo le consigue trabajo en el circo. Los tres, junto a Talita, pasan los días tomando mates, conversando sobre libros y jugando a juegos de palabras.

Un día particularmente caluroso, Oliveira le pide a Traveler que le lance un paquete de yerba y unos clavos por la ventana. Este se niega porque podría caer a la calle y lastimar a alguien. Entonces, como ninguno quiere bajar, deciden extender unos tablones entre las dos ventanas. Talita, que está vestida solo con una salida de baño, los cruza. Oliveira quiere que baje de su lado, pero Traveler se muestra en desacuerdo. Talita permanece suspendida bajo el sol abrasador entre las voluntades de aquellos dos hombres que parecen disputársela entre sí. Finalmente resuelve lanzar el paquete y arrastrarse nuevamente hacia su departamento.

A partir de este episodio, los tres comprenden que están envueltos en una suerte de triángulo. Oliveira ve en Traveler a un doble de sí mismo, y Talita le recuerda sobremanera a La Maga. Traveler, a su vez, se encuentra escindido entre su amistad con Oliveira y el riesgo que este representa para su matrimonio, al punto de no poder dormir bien por las noches. Pese a que esta situación los incomoda, especialmente a la pareja, ninguno hace nada puntual por detenerla.

El dueño del circo en el que trabajan decide cambiar de rubro y comienza a hacerse cargo de una clínica psiquiátrica. Ellos van con él. Talita, que es farmacéutica, se hace cargo de la farmacia interna de la clínica, y Traveler y Oliveira ocupan el puesto de vigilantes nocturnos.

Una noche, Oliveira ve a Talita jugando a la rayuela en el patio de la clínica y la confunde, esta vez por completo, con La Maga. Cuando ambos van al subsuelo para chequear que todo esté en orden, Oliveira se le acerca, abstraído, y la besa.

Poco después, ella le cuenta a Traveler lo ocurrido. Hace especial hincapié en que el beso de Oliveira en realidad estaba dirigido a La Maga. Talita cree que La Maga murió ahogada, pero Traveler no está de acuerdo. Curiosamente, se toma todo lo que su mujer le cuenta con calma.

Oliveira, a su vez, está convencido de que Traveler vendrá a matarlo y, con la ayuda de un paciente, se amuralla en una de las habitaciones superiores que dan al patio. Elabora una serie de trampas casi infantiles: hilos cruzados por todo el cuarto, ollas llenas de agua, rulemanes en el suelo. Una vez que termina, se queda esperando junto a la ventana.

Al verlo, Traveler intenta convencerlo de que se tranquilice. Abajo en el patio, Talita, los dueños del psiquiátrico y el personal miran la ventana en la que Oliveira está sentado con preocupación. Todos tienen miedo de que se intente suicidar.

Al final Traveler accede a bajar al patio como le pide Oliveira. Este los saluda a todos desde la ventana y la escena termina sin que sepamos si finalmente saltó o no.

Aquí termina la novela si la leemos de forma tradicional.

De otros lados

A esta sección se accede en una lectura guiada por el “tablero de dirección”. Los textos que incluye se intercalan con los capítulos de las dos partes anteriores. Muchos de ellos son notas y reflexiones de Morelli, un escritor a quien el Club de la Serpiente admira.

También se expanden otras cosas que, en el modo tradicional de lectura, quedan tácitas o ambiguas. Por ejemplo, nos enteramos que el viejo cuyo accidente presencia Oliveira en París no es otro que el mismo Morelli. Él y Etienne, otro miembro del club, van a visitarlo al hospital y este les entrega las llaves de su departamento para que, a modo de favor, envíen sus notas por correo. La última reunión del Club se da allí.

En otros fragmentos se nos muestran algunas escenas de la relación entre Oliveira y Pola, personaje del cual solo teníamos noticias por las alusiones que otros hacían.

También se amplía la escena en la que Traveler se entera del beso; específicamente los momentos previos, en los cuales lee un ensayo absurdo de un escritor uruguayo que pretende establecer las normas de una nueva sociedad.

Por último, una serie de capítulos de esta sección nos dejan bien claro que Oliveira no se suicidó, y nos lo muestran acompañado por Talita, Traveler y Gekrepten.

Personajes

  • Horacio Oliveira: es el protagonista y, en determinados capítulos, narrador. Es un intelectual argentino que, al comienzo de la novela, vive en París. Suele teorizar acerca de todo lo que lo rodea, valiéndose de su amplio conocimiento cultural. Fundador del Club de la Serpiente, un círculo de intelectuales y artistas.
  • Lucía, “La Maga”: es una joven uruguaya, pareja de Oliveira en París. Tiene un bebé llamado Rocamadour. Es intuitiva, fresca e infantil. Se maneja por la vida permitiéndose sentirla en lugar de teorizar sobre ella. Forma parte del Club de la Serpiente y, al carecer de los conocimientos culturales que los demás tienen, suele hacer muchas preguntas.
  • Rocamadour: bebé, hijo de La Maga. Muere por enfermedad bajo su cuidado.
  • Otros miembros del Club de la Serpiente: Ossip Gregorovius (intelectual que intenta seducir a La Maga), Etienne (pintor, muy cercano a Oliveira), Ronald (músico estadounidense), Babs (ceramista estadounidense, pareja de Ronald), Wong (de origen chino y con amplio conocimiento sobre torturas), Guy Monod (amigo de Etienne, intenta suicidarse sin éxito) y Perico Romero (español, amante de la literatura).
  • Pola: amante francesa de Oliveira. La Maga, en un arranque de celos, intenta perjudicarla a través de un muñeco vudú. Poco después, Pola se enferma gravemente. Aunque no lo sabemos con certeza, es probable que La Maga, culposa, haya ido a visitarla para ayudarla en su enfermedad.
  • Morelli: viejo escritor, admirado por el Club de la Serpiente. Oliveira y Etienne lo conocen al visitarlo en el hospital luego de un accidente, y él les entrega las llaves de su casa para que se hagan cargo de enviar por correo su obra. Así, la última reunión del Club se da en su casa.
  • Berthe Trépat: pianista y compositora fracasada. Oliveira intenta animarla luego de una presentación fallida y la acompaña a su casa. Un malentendido provoca que ella le corresponda sus buenas intenciones con una bofetada.
  • Traveler: mejor amigo de Oliveira. Vive en Argentina junto con su mujer, Talita. Trabaja en un circo y, más adelante, en una clínica psiquiátrica. Él, Talita y Oliveira terminan por verse envueltos en un extraño triángulo en el que Oliveira considera a Traveler como un “doble” de sí mismo, y a Talita el de La Maga.
  • Talita: farmacéutica, esposa de Traveler. Trabaja también en el circo y, cuando se trasladan a la clínica, se ocupa de la farmacia interna. Oliveira ve en ella a La Maga, confusión que lo lleva, en cierto momento, a besarla.
  • Gekrepten: antigua novia de Oliveira que, al enterarse de que este vuelve a Buenos Aires, le ofrece vivir con ella. Es una mujer simple y poco conflictiva, algo tosca y sin ninguna pretensión intelectual.

Análisis literario

Llamada “antinovela” por su autor, Rayuela mezcla y alterna diferentes estructuras narrativas de forma lúdica. Algunos capítulos están escritos en primera persona, con Oliveira como narrador, y otros en tercera, focalizada en distintos personajes. También hay capítulos que constan simplemente de citas de otros textos.

El libro puede leerse de varias maneras. Tal vez la más disruptiva es la propuesta por Cortázar en el Tablero de dirección y que hace honor al nombre del libro, invitando al lector a saltar entre los distintos capítulos como si de un juego de rayuela se tratase, con lo cual le confiere un papel activo en lugar de la pasividad característica que se espera de él.

Frases

  • “Vos sos como un testigo, sos el que va al museo y mira los cuadros. Quiero decir que los cuadros están ahí y vos en el museo, cerca y lejos al mismo tiempo […]. Vos creés que estás en esta pieza pero no estás. Vos estás mirando la pieza, no estás en la pieza”.
  • “Creer que la acción podía colmar, o que la suma de las acciones podía realmente equivaler a una vida digna de este nombre, era una ilusión de moralista. Valía más renunciar, porque la renuncia a la acción era la protesta misma y no su máscara”.
  • “[Lo absoluto] viene a ser ese momento en que algo logra su máxima profundidad, su máximo alcance, su máximo sentido, y deja por completo de ser interesante”.
  • “Hay ríos metafísicos […]. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe […], no necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. […] Su vida no es desorden más que para mí, enterrado en prejuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, dejame entrar, dejame ver algún día como ven tus ojos”.
  • “Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. […] Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto”.

Acerca del autor

Julio Cortázar, nacido en 1914 en Bruselas, es uno de los escritores argentinos más importantes y reconocidos a nivel mundial. Su obra abarca prácticamente todos los géneros, destacándose especialmente en el cuento y la novela. A través de ella, Cortázar demolió el concepto de literatura que regía hasta el momento, jugando con la estructura y la forma de manera lúdica y dándole al lector un papel más activo.

Fue considerado uno de los mayores exponentes del boom latinoamericano.

Desde 1951 se estableció en Francia. Murió en 1984, dejando tras de sí un enorme legado para la literatura universal.

Citar artículo:
Rayuela (2021). Recuperado de Portal Libros (https://portallibros.com/rayuela/).