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El guardián entre el centeno

Acerca del libro

El guardián entre el centeno, escrita por Jerome David Salinger y publicada en el año 1951, es una de las obras más famosas de la literatura del siglo XX. Aunque al principio no fue bien recibida por el público, terminó por convertirse en un clásico contemporáneo.

Es una novela de iniciación. Retrata en primera persona, con un lenguaje directo y sencillo, la vida de un adolescente idealista que no comprende los estándares del mundo y que se rebela contra la falsedad, la hipocresía y el conformismo de los adultos. Nos cuenta cómo recorre Nueva York e interactúa con distintas personas mientras intenta encontrar una dirección para su vida.

A pesar de haberse publicado ya hace setenta años, El guardián entre el centeno es una obra que no envejece y refleja con autenticidad la lucha que supone el pasaje de la adolescencia a la madurez.

Resumen

El narrador protagonista de esta novela es Holden Caufield, un adolescente de diecisiete años que se encuentra recuperándose en un centro psiquiátrico. Desde allí se dispone a contarnos puntualmente todo lo que le ocurrió cuando lo expulsaron de su colegio y no tuvo otra opción que dedicarse a deambular durante algunos días por las calles de Nueva York para que sus padres no se enterasen hasta después de las vacaciones.

La historia que Holden nos cuenta comienza justo después de que lo expulsaran de su escuela, Pencey, por haber reprobado casi todas las asignaturas. Entonces decide visitar al señor Spencer, su profesor de Historia. Le cuenta lo que le dijo el director al momento de darle la noticia, que la vida es un juego y, como tal, hay que vivirla ateniéndose a sus reglas. El señor Spencer se muestra de acuerdo con aquello, y aprovecha para increpar al joven por haber entregado un pésimo examen para su materia. Por último, le pregunta si le preocupa su futuro. Holden le responde que no demasiado.

Ya en su habitación, intenta ponerse a leer un rato, pero no lo logra porque se le aparece Robert Ackley, un muchacho que siempre va a visitarlo y que le resulta un tanto molesto porque se la pasa preguntándole cosas y tocando todo. También llega su compañero de habitación, Stradlater, quien le pide como favor que le escriba un ensayo descriptivo mientras él se prepara para salir con Jane Gallagher, la chica de la que Holden está enamorado. Pese a que Stradlater pide las cosas como si diera por sentado que todos se mueren de ganas de hacerle un favor, Holden acepta, pero antes de ponerse a ello se va con Ackley y Mal Brossard —un amigo que pertenece al equipo de lucha— a ver una película en Nueva York.

Al volver, como todavía es temprano, decide ponerse a escribir el ensayo. Se le ocurre hablar sobre el guante de béisbol recubierto de poemas de Allie, su hermano menor que murió de leucemia. Cuando Stradlater regresa y lo ve, en lugar de agradecerle se enfurece por el tema que eligió. Sumado a esto, Holden no para de hacerle preguntas sobre su cita con Jane. Se ponen a pelear y Stradlater le da un golpe que lo deja sangrando. Holden comprende que no puede quedarse allí hasta el miércoles, que es cuando comienzan las vacaciones y podrá volver a su casa sin levantar sospechas. Entonces decide pasar la noche en algún hotel barato de Nueva York.

En el tren se encuentra con la madre de Ernest Morrow, otro compañero. Ella lo reconoce por una etiqueta de la escuela que tiene pegada en su maleta y se ponen a conversar. Aunque Ernest es un chico problemático y abusivo, Holden le miente diciéndole que es sensible y una muy buena persona.

Después se baja en la estación Pensylvania y entra en una cabina de teléfono. Realmente necesita hablar con alguien. Piensa primero en su hermana Phoebe, luego en su vecina Jane, y por último en Sally Hayes, una chica con la que salió un par de veces. Al final decide no llamar a nadie y va en busca de un taxi que lo lleve hasta algún hotel. Mantiene una leve conversación con el taxista, pero este se molesta cuando Holden le pregunta adónde van los patos que están en Central Park South cuando el lago se congela; cree que le está tomando el pelo. Pese a su ello, el joven lo invita a tomarse unas copas, pero el taxista se niega.

En el Hotel Edmond le dan una habitación inmunda. A través de la ventana puede ver, en otras habitaciones, a un hombre vistiéndose de mujer, y también a una pareja que se escupe bebidas en la cara por turnos. A Holden todo aquello le parece casi un espectáculo, pero al mismo tiempo renueva sus ganas de estar con alguien. Le gustaría ver a Jane, pero piensa que es mejor no llamarla en ese momento.

Mientras fuma y piensa, recuerda que un muchacho, un tal Birdsell, le había pasado el teléfono de una bailarina exótica, Faith Cavendish, para cuando estuviera en Nueva York. Es bastante tarde, pero Holden igualmente la llama. Cuando finalmente atiende lo hace de muy malos modos, gritándole. Sin embargo, al descubrir quién la recomendó, se calma y le dice que pueden verse al día siguiente. Holden, pese a todo, no acepta.

Todavía es bastante temprano y no tiene ganas de dormir. Necesita hablar con alguien con sentido común y la persona indicada es Phoebe. Pero no puede llamarla porque atendería su madre y ahí se descubriría todo. Así que decide bajar e ir al vestíbulo donde está el Salón Malva. Allí saca a bailar a una mujer rubia que se llama Bernice Krebs. Después intenta tener alguna charla interesante con ella y otras dos chicas que la acompañan, pero es imposible; son solo unas turistas superficiales que esperan encontrar a algún famoso.

Se marcha y se toma otro taxi. Nuevamente vuelve a preguntar, ahora al nuevo taxista, adónde van los patos en invierno. Al principio este se enoja por el tipo de pregunta, pero después le contesta apasionadamente con algunas teorías absurdas que tiene sobre los peces y los patos. Él tampoco acepta la invitación de Holden a tomar unas copas.

Llega a Ernie, un club de baile al que solía ir su hermano D. B. De casualidad, se encuentra con Lillian Simmons, antigua novia de este, que está con su nueva pareja. Ella le pide a Holden que se quede, pero como la chica no le cae nada bien, inventa una excusa para huir.

Como ya no quiere seguir tomando taxis, regresa al hotel a pie. En el ascensor, un hombre que trabajaba ahí, Maurice, le ofrece estar con una mujer por cinco dólares. Holden acepta y va hacia la habitación que le marca.

Dentro está Sunny, la prostituta. Holden se pone muy nervioso y no logra ningún tipo de conexión con ella. Entonces decide irse y le da lo acordado, cinco dólares, pero la mujer discute con él aduciendo que lo que debe pagarle son diez dólares. Holden está convencido de que el ascensorista le había dicho que eran cinco. Ella se retira enojada y vuelve poco después junto con Maurice, que golpea a Holden en el estómago. Sunny toma los cinco dólares restantes y ambos se retiran mientras Holden piensa en lo mucho que le gustaría suicidarse saltando por la ventana.

Al día siguiente llama a Sally Hayes, una chica con la que había salido algunas veces antes, y la invita al teatro. Ella acepta entusiasmada. Para ir a su encuentro, Holden toma un taxi hasta la terminal. Allí encuentra a dos monjas que le resultan muy agradables y mantiene una conversación con ellas sobre Romeo y Julieta, entre otras cosas. También insiste en donarles algo de dinero para ayudar a su causa.

Llegando a Broadway, le compra a Phoebe un disco que tiene una canción que le recuerda a ella.

En su cita, Holden y Sally entran a ver un espectáculo y después van a almorzar. En un arrebato, Holden le propone irse a vivir juntos a una cabaña y casarse. Sally se muestra muy en desacuerdo. Le dice que son solo unos niños y que las cosas no pueden hacerse así. Holden se enoja a su vez y le dice que le da igual, porque en realidad ella no le importa para nada.

Después del fallido reencuentro, Holden llama a Carl Luce, un amigo que conoce de la escuela de Whooton, para ir juntos a un bar. Charla mediante, Holden termina bebiendo más de la cuenta, y cuando su amigo se retira marca el número de Sally y la despierta. La llamada es corta pero quedan en verse otro día para decorar el árbol de navidad.

Después decide ir a caminar por Central Park, en donde se le rompe accidentalmente el disco que le iba a regalar a su hermana. Junta todos los pedazos y se pone a llorar. Se siente muy deprimido, y en ese estado empieza a imaginar su propia muerte. También piensa en Phoebe, en qué le diría ella si se pescara una neumonía por estar al aire libre con ese frío. Decide ir a su casa para verla. Eso sí, intentando evitar a sus padres a toda costa.

Cuando su hermana se entera de que fue expulsado, le dice que su padre lo matará. Holden le responde que igual tiene pensado irse. A ella no le parece un buen plan, cree que el problema es él mismo, porque odia todo. Le pregunta si hay algo específico que le gustaría hacer. Holden le responde que, si de verdad pudiera elegir, le gustaría ser ser el guardián de unos niños que juegan en un campo de centeno al borde de un precipicio. Su función sería la de cuidarlos para que ellos nunca se cayeran al abismo.

Los padres, que se habían ido a una fiesta, regresan, y Holden se tiene que ir sin que lo vean. A pesar de que ya es medianoche, piensa en pedirle a Antolini, un antiguo profesor de literatura al que le tiene cariño, que lo deje dormir en su casa.

El profesor y su mujer lo reciben con amabilidad y le ofrecen un sillón para que duerma. Holden se duerme, pero en un momento dado se despierta y ve que el profesor le está acariciando su cabeza. Le parece que se trata de un gesto pervertido. A modo de excusa, le dice al profesor que debe ir a la terminal porque dejó sus maletas en la consigna.

Está a punto de amanecer y no quiere ir de nuevo a un hotel. Cada vez se siente más deprimido y con mucho malestar físico. Busca sus maletas y decide ir de viaje al Oeste haciendo autoestop, pero antes quiere despedirse de su hermana. Va a su escuela y le deja una nota en la que le dice que se encuentren al mediodía en el Museo de Arte. Quiere verla y también devolverle un dinero que le prestó.

Phoebe llega al museo arrastrando una maleta. Quiere escapar con Holden. El chico no acepta de ninguna manera y ella se pone a llorar. Para intentar animarla, la lleva a un zoológico. En un momento, Phoebe se sube a un carrusel y, mientras la mira, Holden siente miedo de que se caiga del caballo. Pero se contiene y comprende que la tiene que dejar libre. Ver a su hermana tan contenta girando en el carrusel hace que se sienta muy feliz.

La historia que Holden nos cuenta llega hasta aquí. No sabemos lo que pasó después de esa Navidad, ni cómo fue que lo internaron en el neuropsiquiátrico. Solo nos dice que se arrepiente de haber contado todo lo que sentía a tanta gente. Que, quizás, si se hubiese quedado callado ahora no estaría en ese lugar.

Personajes

  • Holden Caufield: narrador protagonista. Adolescente de diecisiete años que atraviesa la difícil transición hacia la adultez. Lleva siempre puesta una gorra de caza y odia la falsedad del mundo. Cree que lo único puro e inocente está en la niñez. Suele sufrir crisis existencialistas y depresión. Aunque odia muchas cosas, tiene especial afecto por sus hermanos y por Jane Gallagher, las únicas personas que pueden entenderlo, pero en la novela vemos que todo el tiempo está buscando el contacto humano. La muerte de su hermano menor, Allie, es algo que no puede superar. Es también gran mentiroso y le encanta contarle historias falsas a cualquier persona con la que se cruza.
  • B. Caufield: hermano mayor de Holden. Estuvo durante cuatro años en un ejército y en la actualidad es un escritor de éxito que vive en Hollywood, pero todos los fines de semana va de visita al lugar donde está internado. Escribió un libro de cuentos.
  • Allie Caufield: hermano de Holden que murió de leucemia, dos años menor que él. Era un muy buen chico, nunca se enojaba con nadie y también era el más listo de la familia. Jugaba béisbol y tenía un guante al que había recubierto de poesías. Holden adoraba a Allie y nunca pudo superar su muerte.
  • Phoebe Caufield: hermana menor de Holden, pelirroja. Tiene diez años. Es inteligente, graciosa y sensible. Siempre que Holden se siente deprimido intenta hablar con ella, y su mayor deseo es cuidarla y preservarla.
  • Señor Spencer: profesor de Historia de Holden a quien este visita después de enterarse de su expulsión. En dicho encuentro, Spencer le aconseja que trate de encontrar un rumbo en su vida.
  • Robert Ackley: vecino de cuarto de Holden en Pencey. Es especialmente sucio. No se lava los dientes, está lleno de granos, y tiene sinusitis y halitosis. Odia a casi todo el mundo.
  • Ward Stradlater: compañero de cuarto de Holden en Pencey. Es extremadamente vanidoso y pide favores todo el tiempo. Seduce a Jane Gallagher, la chica de la que Holden está enamorado. Se pelea físicamente con Holden en la última noche que este pasa en la escuela.
  • Señor Antolini: antiguo profesor de literatura de Holden en Ekton Mills. Es joven y muy ingenioso. En cierto momento, Holden le pide el favor de quedarse a dormir en su casa. Él acepta y lo deja que descanse en un sofá. Durante la noche, Holden se despierta y descubre al profesor acariciándole el pelo. Interpreta esto como un acto de perversión y se va, valiéndose de excusas.
  • Sally Hayes: es una chica con la que Holden ha salido algunas veces. Es muy guapa, le gusta el teatro y la literatura; pero no es inteligente. A pesar de que Sally no le cae bien, Holden le propone escaparse con él, vivir en una cabaña y casarse. Sally no acepta y se enoja con él.
  • Jane Gallagher: vecina de Holden. Le gusta la poesía y el juego las Damas. Tiene una conexión muy especial con Holden.
  • Maurice: ascensorista del Hotel Edmond. Le ofrece a Holden los servicios de Sunny, una prostituta. Más tarde, debido a una disputa por el pago, le pega en el estómago.
  • Sunny: prostituta a la que Holden contrata en el hotel. No concretan nada íntimo y después tiene una disputa con el pago.

Frases

  • “Los que de verdad me gustan son esos que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder llamarle por teléfono cuando quisieras”.
  • “Me paso el día diciendo que estoy encantado de haberlas conocido a personas que me importan un comino. Pero supongo que si uno quiere seguir viviendo, tiene que decir tonterías como esas”.
  • “Lo que haría sería hacerme pasar por sordomudo y así no tendría que hablar. Si quisieran decirme algo, tendrían que escribirlo en un papelito y enseñármelo. Al final se hartarían y ya no tendría que hablar durante el resto de mi vida”.
  • “No sé por qué hay que dejar de querer a una persona solo porque se haya muerto. Sobre todo si era cien veces mejor que los que siguen viviendo”.
  • “Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Solo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo y los agarro. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno”.

Análisis literario

La novela está narrada en primera persona; es decir, tiene un único punto de vista.

Holden Caufield piensa que los niños nunca deberían convertirse en adultos, ya que eso implica volverse hipócritas. Esto es un signo de su propia resistencia a madurar. También, aunque es un tanto misántropo, vemos que siempre está buscando conectar con otros. Deambula por la ciudad formando con sus experiencias una educación sentimental que se contrapone a lo que le enseñan en la educación formal.

Acerca del autor

Jerome David Salinger nació en 1919, en Nueva York.

Antes de dedicarse a la literatura, participó en la Segunda Guerra Mundial. Los horrores propios de la guerra, que su obra refleja en muchas ocasiones, le causaron estrés postraumático. Para sanar, se sumergió en el hinduismo.

Tardó diez años en escribir El guardián entre el centeno. Esta obra se convirtió en un éxito de ventas y, a su pesar, Salinger se transformó en un mito y en una celebridad. Abrumado por la fama, se fue alejando cada vez más de la exposición mediática, dejó de publicar y se recluyó en su casa de New Hampshire. Durante treinta años no dio entrevistas y tampoco permitió que sus libros se llevaran a la pantalla grande.

En el año 2010, a los noventa y un años, murió de muerte natural, siendo una de las figuras más emblemáticas y misteriosas del siglo XX.

Citar artículo:
El guardián entre el centeno (2021). Recuperado de Portal Libros (https://portallibros.com/el-guardian-entre-el-centeno/).