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Portada del libro "Final del juego"

Acerca del libro

Final del juego es un libro escrito por el argentino Julio Cortázar, publicado en el año 1956. Su estructura está dividida en 3 partes que ofrecen un total de 18 cuentos cortos. Las diversas historias tocan temas como el miedo, la muerte, el odio, los celos y la desilusión; y todos poseen una mezcla entre realidad y fantasía muy bien entrelazada.

Es preciso señalar que la lectura se hace interesante de principio a fin, ya que a través de cada palabra el autor logra transmitir al lector todo aquello que sienten los personajes, al mismo tiempo que genera una mezcla de confusión e incertidumbre debido a que las historias sufren giros inesperados que sorprenden.

Resumen de los cuentos

Continuidad de los parques

La historia inicia con la llegada de un hombre a su finca después de resolver asuntos urgentes de trabajo. Este se ubica en su sillón favorito para retomar la lectura de una novela que estaba a punto de terminar.

A medida que va leyendo, se va entrometiendo cada vez más en la trama y se concentra en los personajes, una pareja de amantes, y en sus acciones, las cuales se encaminan hacia un plan de asesinato con todos los detalles fríamente calculados.

Dicho plan se lleva a cabo según lo esperado y, cuando el asesino está muy cerca de su objetivo, el lector se da cuenta de que él es, en cuestión, la víctima.

No se culpe a nadie

Un hombre intenta vestirse rápidamente, ya que su mujer lo está esperando en una tienda. Cuando se coloca el pulóver, se siente aprisionado y se da cuenta de que se lo ha puesto de manera incorrecta.

Su desesperación aumenta en cada intento por zafarse, ya que se siente adolorido y sofocado por la presión de la tela contra su cara.

Después de luchar durante un rato, logra liberar su mano derecha; pero esta, en vez de ayudarlo a retirar el pulóver, comienza a atacarlo sin que él pueda hacer nada para controlarla, comenzando así una exasperante maniobra que termina en su propia caída desde el décimo segundo piso.

El río

Un hombre describe la relación tóxica que lleva con su pareja, donde las discusiones y las amenazas de suicidio en el río por parte de la mujer son una constante, a pesar de que la reconciliación siempre ocurre de una forma muy apasionada.

Este explica que ya está tan acostumbrado a los sermones de su pareja, que le hace caso omiso y opta por quedarse dormido. Es así como un día, posteriormente a una de sus peleas, el hombre describe el juego habitual en el que ambos caen para lograr un ardiente acercamiento físico pero, en un determinado punto, se da cuenta de que el momento vivido solo era parte de un sueño y que esta vez su mujer ha cumplido su amenaza de ahogarse en el río.

Los venenos

Un niño describe la emoción que sintió al ver llegar a su tío con una máquina exterminadora de hormigas, la cual usarían para fumigar la casa. Sin embargo, los adultos le advierten a él y a su hermana sobre la peligrosidad del aparato, así que les prohíben manipularla, especialmente a la lata que contiene el veneno.

El día que se estrenó la máquina, el niño ayudó a su tío a identificar y tapar todos los hormigueros de su jardín y los del patio de su vecina Lila, ya que estos insectos se habían extendido hasta las casas aledañas. Una segunda fumigación había sido programada, pero fue necesario posponerla por seguridad, ya que su primo Hugo fue de visita y se quedaría con ellos durante toda esa semana.

Entre cuentos, juegos y bromas, transcurrieron los días para ellos y el niño. A pesar de estar deseoso de ver funcionar nuevamente la máquina, se sentía feliz de compartir con su hermana, con Hugo y en especial con Lila, que ahora iba con más frecuencia a la casa.

Una hermosa pluma de pavo real era parte de las pertenencias de Hugo, y él la utilizaba como señalador. Su prima se la había pedido pero él no se la dio, ya que dijo que había sido un regalo de su madre.

Fue una semana agradable y, tras la partida de Hugo, la misión de exterminar hormigas fue retomada. En medio de la actividad, Lila le pide ayuda al niño para que el veneno no dañe sus jazmines, y este va de inmediato a socorrerla.

Con el fin de trasplantar los jazmines para salvarlos, el niño le pide una pala a Lila y, mientras la espera, se percata de que ella posee una pluma de pavorreal idéntica a la de Hugo. Asombrado, le pregunta de dónde la ha sacado y ella, sintiéndose apenada, le contesta que Hugo se la ha regalado antes de irse.

El niño, sintiendo muchos celos, se devuelve a su casa enojado y deja incompleta la tarea en el jardín de Lila. Aprovechando el descuido del tío, agrega mucho más veneno a la máquina para “no dejar viva ni una hormiga”.

La puerta condenada

Un argentino llamado Petrone llega a un lúgubre y desolado hotel de Montevideo por cuestiones de trabajo. Mientras se instala, el gerente le dice que en ese piso solo reside una mujer sola desde hace años, en una habitación vecina.

Aunque duerme bien la primera noche, Petrone tiene la sensación de haber escuchado el llanto de un niño mientras dormía, pero se encamina a cumplir con sus labores sin darle mucha importancia al tema.

Después de una larga jornada, llega a su habitación y justo antes de dormir ve que una puerta, disimulada por un armario, comunica su habitación con la de al lado.

Horas después su sueño es interrumpido por el llanto de un niño y recuerda así el episodio anterior con mayor claridad. Se da cuenta de que el sollozo proviene de la habitación de al lado, pero se siente confundido porque le han dicho que la inquilina está sola. Al día siguiente le reclama esto al gerente, pero su desconcierto aumenta cuando el empleado le repite que la mujer está sola y que además no hay ningún niño en el hotel.

Esa noche, en mitad del sueño, una nueva interrupción sucede: es el llanto que Petrone escucha claramente a través de la puerta contigua. También oye un arrullo consolador por parte de la mujer, por lo que sintiéndose un poco irritado y teniendo claras las palabras del gerente, piensa que tal situación es creada por ella en medio de su soledad, como si fuera una especie de juego o ritual imaginario de maternidad.

Al no poder dormir su mal humor acrecienta, así que decide mover el armario, acercarse a la puerta y emitir un sonido similar al llanto que lo atormenta. Al hacerlo, se produce un silencio sepulcral casi instantáneamente y se escucha que la mujer corre por la habitación.

Para su sorpresa, se entera al día siguiente que la mujer abandonaría el hotel y, bajo la culpa de haber provocado su salida a través de sus reclamos, siente la necesidad de disculparse con ella, pero en vista de que llegaría tarde al trabajo se olvida del asunto.

Sin embargo, al llegar al hotel en la noche el remordimiento vuelve a apoderarse de él y, en medio de su deseado silencio, extraña el llanto de aquel niño. Pasadas las horas, lo escucha nuevamente y es ahí cuando se da cuenta de que la mujer hacía bien intentando callarlo.

Las ménades

Este cuento relata la situación que vivió un hombre en un teatro durante un concierto de música clásica, en medio de un público que mostraba una emoción casi exagerada por el director y los músicos, cosa que lo hacía sentir desencajado, ya que no tenía ese entusiasmo ni compartía la misma excitación de quienes lo rodeaban.

Después de haber escuchado varias interpretaciones y presenciado ovaciones que traspasaban las fronteras del fanatismo, su atención es captada por un hombre ciego que sobresalía del resto por su actitud sobria y un tanto desinteresada, lo cual hizo que se sintiera identificado inmediatamente con aquel individuo.

Pieza tras pieza, el escandaloso público estaba cada vez más frenético y esta vez el hombre divisa a una mujer vestida de rojo que se dirige nuevamente al escenario, (ya se había acercado anteriormente), y que junto con varias personas comienza a sujetar al director.

La acción de la mujer causó una euforia indescriptible y fue el inicio de un terrible alboroto en el que casi todo el público se abalanzó hacia el centro del teatro para atrapar no solo al director, sino también a los músicos. Mientras estos trataban de esconderse para escapar, el hombre veía perplejo aquella escena.

En medio de gritos, golpes y vergonzosas maniobras por parte de algunas personas “cultas”, el hombre esperó inmóvil a que la calma llegara para retirarse. Cuando lo logra, nota a la mujer de rojo saliendo del teatro sonriente y con un semblante de satisfacción.

El ídolo de las  Cícladas

Somoza es un arqueólogo argentino que desentierra la estatuilla de una antigua deidad en una isla griega. Comparte la emoción del hallazgo con sus compañeros franceses Morand y Therese, quienes eran novios.

A pesar de dicha relación, Somoza se siente atraído por Therese y Morand lo nota. Un día, Morand lo sorprende observando a su novia, así que la pareja decide regresar a Francia para evitar problemas. No obstante, el vínculo laboral entre los hombres seguiría igual, pues debían mantener la estatua con ellos por dos años antes de venderla.

Durante una de sus reuniones, Somoza le confiesa a Morand que siente una conexión especial por la estatuilla y que esta se volvía cada vez más intensa, hecho que lo hace ver como un paranoico ante los ojos de sus amigos.

Su obsesión se manifiesta al máximo cuando inicia una especie de ritual que denomina “el sacrificio de la unión”. Morand, un poco nervioso, se da cuenta de que detrás de todo eso no hay más que celos por su relación con Therese, así que le pide que deje de decir y hacer tonterías; pero Somoza, con hacha en mano, se dirige a él para matarlo.

Sin saber lo que sucede, Therese va en camino a aquella reunión y mientras tanto, en el lugar, Morand logra esquivar el hacha con una maniobra con la que Somoza termina siendo la víctima.

Impactado con el cadáver y bajo una mezcla de sensaciones, Morand parece continuar el ritual, así que toma el hacha ensangrentada, la lame y espera pacientemente a que llegue Therese.

Una flor amarilla

Dos hombres conversan en un restaurante y uno de ellos, bajo los efectos del alcohol, cuenta su historia, comenzando por el abandono de su esposa y también afirmando que la inmortalidad existe.

Dice que lo supo el día en que iba en un autobús y vio por primera vez a Luc, un joven tímido y torpe. Al observarlo, se dio cuenta de que se parecían y no pudo evitar recordar su vida a esa edad. Interesado en saber más sobre el chico, se bajó en el mismo sitio y bajo el pretexto de querer encontrar una dirección, logró caminar con él unas cuadras. Justo en ese momento tuvo una especie de revelación que lo convenció de que Luc era él.

Poco a poco, y con astucia, se involucró en su vida hasta ganar su amistad y la de su familia; el hombre frecuentaba su casa y siempre era gratamente recibido. Es así como cada día tenía menos dudas de que Luc era su reencarnación. Entonces, seguro de su revelación, le fue fácil saber que la vida del joven sería tan fracasada como la de él y esto lo comprobaba a medida que conocía más detalles sobre su pasado, que curiosamente presentaba similitudes con el suyo.

Entre varias copas de vino, el hombre continúa escuchando el testimonio de su compañero, quien le cuenta que meses después Luc falleció a causa de una enfermedad y que, a pesar de estar afligido, sintió un alivio, ya que su muerte rompía con ese ciclo repetitivo e infinito de reencarnaciones de su ser.

Luego le cuenta que una tarde vio una flor amarilla con la que se sintió encantado y, consciente de la rotura de su círculo de inmortalidad, se dio cuenta de que cuando él muriera, no le esperaría más que la nada; así que pasó el resto del día buscando a alguien que se pareciera a él o a Luc, para dejarlo continuar con su vida llena de fracasos.

Sobremesa

El doctor Federico Moraes deja a medias la escritura de una carta dirigida a Alberto Rojas, en la cual expresa su melancolía y la añoranza de aquellas reuniones de amigos, además de invitarlo a una cena en su casa para revivir los viejos tiempos.

La comida se llevó a cabo según lo planificado y posteriormente a eso, Alberto le envió una carta a Federico para halagar sus dotes de anfitrión y para comentarle acerca de un incidente ocurrido entre dos de los invitados, ya que sin querer había escuchado una discusión entre ambos y necesitaba saber si era un asunto grave o si se trataba de un malentendido.

Dos días después su carta es respondida. Federico, sintiéndose sorprendido y un poco disgustado, le hace saber a Alberto su inconformidad con aquellas palabras y le deja en claro que si quiere saber sobre el incidente que mencionaba, lo mejor era preguntárselo a los involucrados y no enredarlo a él en esos asuntos.

Asimismo, le comenta que la llegada de su carta había interrumpido una segunda invitación escrita a cenar a su casa y aprovecha para plasmar la fecha del futuro encuentro en la carta actual.

Un par de días más transcurren y Federico recibe una nueva carta de Alberto, donde este le dice que no entiende la necesidad de querer reunirlos nuevamente y que, mientras escribía esa carta, se enteró del suicidio de uno de los involucrados en el incidente ya mencionado, cosa que ratificaba la preocupación que sintió desde que escuchó aquella discusión.

La respuesta que obtiene Alberto días después dice que la invitación a la reunión queda cancelada por motivo del luto guardado por el suicidio de su amigo.

La banda

Se narra la historia de Lucio Medina. El relato inicia describiendo su experiencia en un cine de Buenos Aires, donde contrajo una extraña sensación de que algo no andaba bien. Mientras esperaba la película, detalla la apariencia y actitud del público que lo rodea.

Por un momento Lucio llegó a preguntarse si se habría equivocado de sala y, en medio de su análisis, aparece en escena una banda femenina musical llamada “Banda de alpargatas”.

Asombrado, concluye que aquella presentación era una astuta estrategia del cine para vender los asientos sobrantes, y a pesar de sentirse alterado por tan patético show, decide mantener la calma y esperar que acabe, ya que no quería perderse la película.

La presentación acaba y la imagen de todo aquello queda grabada en la mente de Lucio, incluso mientras ve su esperada película. Al salir de allí se dirige a un bar, pero sin poder dejar de pensar en la banda ni en todo lo que en ese momento está desencajado, incluyéndolo a él.

Es justo en ese momento cuando su visión cambia y entiende que todo lo que parece absurdo o anormal, no es más que la realidad, la cual se puede ver reflejada en su propia cotidianidad. Al final, Lucio termina abandonando el país.

Los amigos

Este cuento relata la planificación y ejecución de un asesinato. La víctima se llama Romero y la persona encargada de realizar el crimen es Beltrán, conocido como el “Número Tres”.

Luego de recibir instrucciones, Beltrán se prepara en su apartamento y recuerda la última vez que vio a Romero, y la amistad que había nacido entre ellos en el pasado.

La tarea no le parece tan complicada y una vez en el sitio, espera el momento justo para dispararle. Beltrán comete el asesinato atravesando la frente de Romero de un balazo. Durante su escape, no puede dejar de pensar en que la última visión del difunto habría sido la de su viejo amigo Beltrán.

El móvil

Un hombre cuenta que hace 20 años alguien asesinó a su amigo Montes y que Barros, otro amigo, hizo todo lo posible para que el moribundo le dijera quién había sido. Este solo pudo decirle que había sido “el del brazo azul” y “tatuaje”, así que concluyeron que el asesino era un marinero.

Días después, estos hombres localizan al presunto asesino y se enteran de que era argentino y que se encontraba en un barco francés como pasajero. Así que el narrador, haciendo uso de sus influencias, obtiene un pasaje y se embarca para cobrar venganza. En el barco se hace amigo de los únicos tripulantes argentinos: Pereyra, Lamas y Ferro.

También conoce a una gallega llamada Petrona, con quien tiene un romance para obtener información sobre Pereyra, ya que le pide que lo detalle y le cuente si tiene algún tatuaje en el brazo. Ella le dice que no tiene nada en los brazos e inmediatamente el hombre comienza a sospechar de Lamas, pero la sospecha hacia Pereyra se reaviva horas después, cuando presencia que Petrona se mete en su camarote.

Los días pasan entre el rechazo de Petrona y la furia del hombre al ver que esta se mete todas las noches en el camarote de Pereyra. En una oportunidad le pregunta si estaba segura de que él no tenía ningún tatuaje y ella le ratifica su respuesta.

Poco antes de llegar a destino, el hombre invita a Pereyra a su camarote para despedirse, pero esta no es más que una excusa para matarlo. Luego de tirar su cuerpo por la ventana, lo mira para ver si tiene algún tatuaje en el brazo.

Ya en la fila para arribar, el hombre y Lamas intercambian algunos secretos y nunca más se vuelven a ver.

Torito

Un boxeador cuenta su historia y recuerda con nostalgia su trayectoria, mencionando sus mejores peleas y sus más emblemáticas victorias. Lo hace desde la cama de un hospital donde se encuentra postrado y es él mismo quien menciona que es atendido por su hermana.

Durante su relato menciona a varios contrincantes y describe algunas peleas haciendo énfasis en ciertos detalles. También comenta anécdotas y vivencias que experimentó en aquella época.

Desafortunadamente, su realidad actual se resume a una cama de hospital donde los días se le hacen largos, las noches eternas y su mayor deseo es poder dormir ininterrumpidamente.

Relato con un fondo de agua

Dos amigos hablan y uno le reclama al otro el hecho de haber nombrado a su amigo Lucio en la conversación. También recuerdan los viejos tiempos, donde la juventud los mantenía vivos y alegres, sin prejuicios, etiquetas ni preocupaciones.

Durante la charla, el hombre le cuenta un sueño que tuvo en aquel tiempo y en el mismo lugar donde se encontraba actualmente. En ese sueño, el hombre había visto a un muerto flotando en el río, pero no puede recordar su rostro.

También le dijo que su sueño se lo había contado a Lucio y que este se había molestado, reclamándole que aquel había sido su sueño y que se lo había robado. En ese momento le cuenta que, durante la discusión, recordó el rostro y que resulta ser el del hombre mismo.

El amigo se va sintiendo terror y asumiendo que el hombre había sido el asesino de Lucio.

Después del almuerzo

La historia comienza con la queja del narrador por tener que llevar a alguien de paseo, pero sus padres lo habían obligado a hacerlo, así que no tiene más remedio que obedecer.

Durante el recorrido se siente incómodo, pues el camino estaba lleno de agua y lodo y su acompañante no hacía otra cosa que ensuciarse, de modo que tuvo que limpiarlo con un pañuelo que terminó manchando su pantalón.

Toman el tranvía para ir al centro y durante la trayectoria se siente constantemente observado por los pasajeros. Agotado y un poco mareado, decide bajarse unas cuadras antes para descansar un rato en la Plaza de Mayo junto a su acompañante. Al llegar al lugar, decide irse y dejarlo abandonado.

Tal acción solo causó que se sintiera terriblemente mal, entonces se devuelve a toda prisa para buscarlo. Al llegar nuevamente a la plaza, lo encuentra sentado en el mismo banco y le dice que es hora de volver a casa.

El camino de regreso no fue tan torturante como el de ida y, el chico, aunque se sentía contento de haberlo encontrado, no dejaba de pensar en que lo había abandonado.

Axolotl

Un hombre comienza su narración explicando que solía pensar mucho en los axolotl y que ahora es uno de ellos. Entonces, ya expresándose como un axolotl con consciencia, cuenta que su interés hacia esa especie comenzó en un acuario francés donde pudo detallarlos e investigarlos, quedando convencido de que no eran “animales” y de que tenían un vínculo especial con la raza humana.

Tras constantes visitas al acuario, la conexión que sentía con los axolotl era cada vez más fuerte. Apoyando su cabeza contra el vidrio, los veía fijamente a los ojos y percibía una especie de mensaje que necesitaba comprender.

En un momento determinado, siente que la transición de su conciencia humana hacia la de axolotl está completa y un terror momentáneo lo invade cuando se cree rodeado de axolotls sin consciencia; pero su miedo desaparece cuando uno de ellos lo roza y otro lo mira.

Finalmente, comenta que “el hombre” (él mismo) ya no frecuenta tanto el acuario y que lo consuela pensar que va a escribir sobre ellos.

La noche boca arriba

Mientras recorría las calles, un hombre sufre un accidente al caer de su motocicleta y enseguida es llevado al hospital, ya que presenta varias heridas.

Durante su hospitalización se queda dormido y tiene un sueño “demasiado realista” donde es un aborigen moteca que se esconde en la selva tras ser perseguido por los aztecas. Cuando despierta, siente un enorme alivio e intenta contemplar todo a su alrededor.

Al poco tiempo, el hombre vuelve a cerrar los ojos y esta vez, en medio de su sueño, es atrapado por sus enemigos aztecas, a pesar de haber vencido a uno de ellos. La impresión es tan grande que despierta sobresaltado y de nuevo observa, ahora más en detalle, todo lo que lo rodea en aquella habitación de hospital.

A pesar de su esfuerzo para no dormirse, el hombre no puede evitarlo y vuelve a ese terrible escenario donde luego de ser atrapado, es trasladado hacia el lugar donde será sacrificado. Es así cómo en un intento desesperado por despertar, se da cuenta de que esa terrible pesadilla no es más que su cruel realidad y que aquello que vivió desde su paseo en moto fue un extraño sueño.

Final del juego

Una niña cuenta cómo ella y sus dos hermanas, Leticia y Holanda, se escapaban de casa hacia las vías del Central Argentino a la hora de la siesta. Ese lugar era considerado “su reino” y allí Leticia, quien tenía un problema en la espalda, dirigía un juego que consistía en imitar una estatua o una actitud.

A través de un sorteo se elegía cuál de las tres haría la interpretación del día. Tenían un horario establecido para el juego, ya que les gustaba que las personas que iban a bordo del tren de las 2 y 8 las admiraran.

Un día alguien les lanza un papel. Este contenía un mensaje firmado por un chico llamado Ariel B que decía: “Muy lindas estatuas. Viajo en la tercera ventanilla del segundo coche”. Al día siguiente lograron verlo: tenía rulos rubios, ojos claros y una simpática sonrisa que les regaló durante el fugaz paso del tren.

Los días transcurrieron y los constantes mensajes de Ariel causaban una gran emoción en las chicas. Leticia no había tenido mucha suerte durante el sorteo y había participado poco. Otro papel recibido con un mensaje las hizo entender que Ariel prefería a Leticia, a quien le brillaban los ojos, lo cual causó rabia y celos en las otras dos.

Un nuevo mensaje es enviado por Ariel, esta vez diciéndoles que las vería al día siguiente, pero Leticia no podía asistir al encuentro debido a un fuerte dolor en su espalda, así que le envió una carta con sus hermanas. El encuentro se dio, pero resultó un tanto aburrido. Ariel recibió la carta de Leticia y al cabo de un rato se despidió amablemente.

Al día siguiente Leticia realizó su última interpretación con lágrimas en los ojos y, al pasar el tren, fue vista fijamente por Ariel, quien la contempló solo a ella de principio a fin.

Las chicas fueron nuevamente a “su reino” sin Leticia, ya que se encontraba indispuesta por su afección de columna y, al pasar el tren, se dieron cuenta de que el puesto de Ariel estaba vacío.

Análisis literario

Final del juego es un libro rico en elementos literarios: los cuentos presentan recursos diversos, entre ellos la metáfora y la hipérbole. Es una obra que se ubica dentro del género “realismo mágico”.

Se pueden observar narradores de distintos tipos, tanto de personajes que tienen el protagonismo como de narradores omniscientes o que ejecutan un relato tipo monólogo.

En cuanto a la expresión, la mayoría de los cuentos presentan un lenguaje con frases características de algunas regiones, especialmente de Buenos Aires, Argentina.

Frases

  • “Todos inmortales, viejo. Fíjese, nadie había podido comprobarlo y me toca a mí, en un 95”. (Una flor amarilla).
  • “Vos comprendés, aquello era tan increíble que me llevó un rato salir de la estupidez en la que había caído”. (La banda).
  • “Pibe, andate al sobre, mañana hay que meterle duro y parejo”. (Torito).
  • “No invento nada, Mauricio, la memoria sabe lo que debe guardar entero”. (Relato con un fondo de agua).
  • “Has soñado un sueño ajeno”. (Relato con un fondo de agua).

Acerca del autor

Julio Cortázar, aunque era de nacionalidad argentina, nació en Bruselas el 26 de agosto de 1914. Se desempeñó como educador, traductor y escritor. La manera de estructurar sus obras lo posicionó como uno de los escritores más reconocidos del habla hispana y como una importante figura del “boom latinoamericano”.

Es el mismo Cortázar quien revela que hay una gran influencia autobiográfica en varios cuentos que conforman Final del juego, especialmente en algunos personajes infantiles. También comentó que muchas de sus pesadillas dieron lugar a la creación de los relatos.

A la edad de 69 años Cortázar falleció en París, el 12 de febrero de 1964.

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Final del juego (2021). Recuperado de Portal Libros (https://portallibros.com/final-del-juego/).