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Portada de el llano en llamas

El llano en llamas

Acerca del libro

El llano en llamas se trata de un libro de 17 cuentos cortos que, aunque son independientes y no presentan continuidad, se relacionan entre sí tratar temas como la injusticia, la crueldad, el abuso de poder, la violencia, la doble moral, la desesperanza y la difícil situación de los campesinos mexicanos que vivieron en la época de la Revolución de México y la reforma agraria.

Su autor es el mexicano Juan Rulfo y, a pesar de que algunos de estos relatos ya habían aparecido en la revista América, la obra completa fue publicada en el año 1953. La misma se incluye dentro del género del realismo mágico.

Cabe destacar que unas historias son contadas por narradores anónimos que muchas veces no tienen participación dentro del relato, mientras que otras son narradas por el personaje principal o personajes secundarios.

Resumen de los cuentos

Nos han dado la tierra

En este relato, el narrador cuenta el arduo y agotador recorrido que realizó junto a sus compañeros a lo largo del llano antes de llegar al pueblo, atravesando las tierras que el gobierno les había asignado para que las trabajaran, expresando en todo momento un sentimiento de impotencia e inconformidad debido a que el terreno era tan seco y árido que era imposible que algo naciera allí.

La cuesta de las comadres

Este cuento no es más que un recorrido a través de los recuerdos del narrador, quien con un tono inocente y tranquilo describe su relación con los hermanos Torrico, dos hombres excesivamente abusadores que sembraron el pánico en su pueblo para adueñarse de la mayor parte de las propiedades y robar las pertenencias de algunas familias.

Durante el relato, el narrador explica que a pesar de la crueldad que los caracterizaba y del silencioso repudio que provocaban en los habitantes que quedaban en la zona, mantuvo una buena relación con ellos hasta el día que Remigio Torrico lo culpó del asesinato de su hermano Odilón Torrico; crimen del que era completamente inocente.

En medio del reclamo, al narrador no le quedó otro camino más que defenderse del mortal ataque de Remigio, así que terminó asesinándolo y contándole, (ya al cadáver), que fueron los integrantes de cierta familia quienes habían cometido el asesinato.

Es que somos muy pobres

En este cuento se narra la situación de una familia humilde desde la perspectiva de uno de los hijos, quien durante todo el relato expresa la enorme preocupación que sienten sus padres por el futuro de Tacha, la hija menor, ya que su padre con mucho esfuerzo le había obsequiado una vaca con la que saldría adelante; pero esta, al igual que la cosecha, fue arrastrada por el río que sufrió una crecida a causa de las lluvias.

El presagio del fatal destino de Tacha estaba marcado por las acciones de sus dos hermanas mayores, quienes fueron desterradas y expulsadas de la casa por haber tomado el camino de la prostitución.

Tanto Tacha como los demás se mantuvieron aferrados a la esperanza de encontrar a la vaca o a su ternero, pero al descubrir que era casi seguro que ambos estuvieran muertos, la desesperanza invade a la joven y a toda la familia, ya que temen que su peor pesadilla se convierta pronto en realidad.

El hombre

El narrador de este cuento es un arriero que describe la huída que emprende un hombre luego de haber asesinado a los integrantes de una familia y cómo su perseguidor, que es familiar de los asesinados, le sigue los pasos debido a las huellas que deja en el camino.

Un contacto fugaz ocurre entre el hombre y el arriero, quien le da de comer y lo escucha cuando este le cuenta parte de su vida.

Días después lo encuentra muerto en el río y no es sino hasta el final que se conoce la situación del arriero, pues luego de atestiguar es acusado de encubridor del difunto asesino, cosa que le parece ilógica, absurda e injusta.

En la madrugada

Allí se cuenta cómo el viejo Esteban, a pesar de no recordar lo sucedido, termina encarcelado por ser el principal sospechoso de la muerte de Justo Brambila, su patrón, quien le había dado una fuerte paliza al ver que estaba golpeando salvajemente a uno de sus becerros.

Horas después, el cadáver es encontrado por su sobrina Margarita, con quien Justo mantenía una secreta relación de incesto.

Talpa

Tanilo, un hombre afectado por una terrible enfermedad, les pide a su hermano y a su esposa Natalia que lo lleven a Talpa a ver a la virgen para que esta pueda concederle el milagro de curarlo.

Es así cómo emprenden un largo viaje lleno de dificultades e infidelidades, pues Natalia mantiene una relación con su cuñado. Después de tantos tropiezos llegan al pueblo, donde Tanilo muere mientras hace sus súplicas la virgen.

Luego de enterrar a Tanilo, Natalia y su cuñado regresan a su tierra de origen sin cruzar palabra alguna entre ellos, ya que se sienten culpables e invadidos por el remordimiento.

Macario

Macario es un joven huérfano con problemas mentales que vive con su madrina y una empleada de servicio llamada Felipa.

Es él mismo quien bajo su inocencia narra cómo transcurre su vida día a día, describiendo las condiciones en las que vive, las tareas que realiza, su hambre insaciable y los acontecimientos agradables y desagradables que ha experimentado.

El joven dice que a pesar de querer mucho a su madrina, siente un afecto especial por Felipa y un gusto por la leche que ella le da de beber directamente de sus pechos cada noche que se mete en su habitación.

El llano en llamas

Esta es una historia que relata el enfrentamiento que hubo entre los hombres del general Petronilo Flores y los de Pedro Zamora, siendo estos últimos un grupo de revolucionarios que eran perseguidos por el gobierno luego de haber asesinado a muchas personas, a veces hasta por diversión.

Después de pasar muchos días escondidos, se ven rodeados y no les queda más remedio que entregarse, presos del miedo.

¡Diles que no me maten!

El hijo de Juvencio Nava cuenta cómo su padre, a pesar de haber sobornado al juez para que lo liberara, pasó la mayor parte de su vida escondido debido a que había asesinado a su compadre Guadalupe Terreros.

Años después, cuando Juvencio creía que ya el asunto estaba olvidado, es atrapado por un general que resultó ser uno de los hijos del difunto. Pese a sus súplicas para que le perdonara la vida, este da la orden de que sea fusilado, ya que deseaba hacer justicia y vengar la muerte de su padre.

Luvina

Un antiguo habitante de San Juan Luvina entabla una conversación con un hombre que está a punto de emprender un viaje hacia allá. Este, evocando sus recuerdos con nostalgia y un poco de frustración, le describe el pueblo como un lugar donde reina la miseria, la tristeza y la desolación; al mismo tiempo que le advierte sobre las calamidades a las que se enfrentará y el tiempo que perderá si mantiene su idea de buscar un mejor futuro en Luvina.

La noche que lo dejaron solo

Se cuenta la historia de Feliciano Ruelas y sus dos compañeros, quienes huyen de noche recorriendo la sierra para no ser atrapados por el gobierno. En medio del trayecto Feliciano se queda atrás y, al llegar a cierto punto, encuentra sin vida a sus dos acompañantes, por lo que se da cuenta de que los soldados lo están esperando para ejecutarlo.

Lleno de miedo pero con un inmenso deseo de sobrevivir, espera el momento justo y emprende su partida, logrando con éxito su escape.

Paso del norte

Este cuento refleja la amarga experiencia de muchos inmigrantes mexicanos que deciden ir a Estados Unidos en busca de una mejor vida. Justamente eso es lo que le sucede al protagonista de esta historia, un hombre con una familia numerosa quien bajo la desesperación del hambre y el desempleo, decide ir al norte con el fin de reunir suficiente dinero para ofrecerle un mejor porvenir a su familia.

Es así cómo antes de emprender su viaje le suplica a su padre, con quien se lleva muy mal, que al menos les dé de comer a su mujer e hijos, prometiéndole que le pagará el doble cuando regrese. Durante su viaje, su vida corre peligro y es deportado por las autoridades migratorias.

De regreso a su pueblo, su realidad es más ruda aún; ya que ahora se encuentra desempleado, endeudado y engañado por su mujer, quien decidió irse con un arriero, dejándole los niños a su cargo.

Acuérdate

En este relato una persona le cuenta a otra parte de la vida de Urbano Gómez, quien había sido compañero de escuela de ambos. Durante la conversación evoca los recuerdos y anécdotas que vivieron en el pasado, para que el otro trate de recordarlo.

Su testimonio abarca la infancia y parte de la juventud de Urbano, y menciona también a algunos integrantes de su familia, el carácter malévolo que tenía y cómo había vuelto al pueblo después de varios años.

Y es que en efecto había regresado al pueblo convertido en policía y con el mismo carácter. Urbano asesinó a su cuñado y en consecuencia terminó detenido y ahorcado a un árbol que él mismo eligió.

No oyes ladrar a los perros

Un padre en busca de ayuda médica se traslada a un pueblo llamado Tonaya cargando en su espalda a su hijo herido. Este acto, más que por él, lo hace por su difunta esposa, ya que se sentía terriblemente decepcionado de Ignacio, su hijo, por haber tomado el camino de la delincuencia.

Durante el duro trayecto, le pide que le avise cuando escuche el ladrido de los perros, pues esta es la señal de que el pueblo está cerca. Al llegar, ya con Ignacio muerto, escucha a los perros ladrar por todas partes y se da cuenta de que ni siquiera para eso su hijo le ayudó.

El día del derrumbe

Un señor con notables problemas de amnesia trata de recordar, con la ayuda de su amigo Melitó, todo lo que vivieron tras un terremoto ocurrido en su pueblo.

En medio de una lucha con su borrosa memoria, cuenta acerca de la visita del gobernador y su promesa de ayudarlos a reponer los daños y superar la terrible tragedia.

La actitud indolente del gobernante y su falta de consideración con quienes habían perdido todo, puso en evidencia la falsedad de sus palabras, pues su personalidad injusta y corrupta salió a relucir en medio de una fiesta que ofrecieron los habitantes para agasajar a tan distinguido y “honorable” personaje.

La herencia de Matilde Arcángel

Tranquilino Herrera, un arriero bueno y humilde, cuenta cómo Matilde Arcángel, quien había sido su prometida, terminó casada con Euremio Cedillo, el dueño de un rancho llamado Las Ánimas. Esta dio a luz a un niño bautizado con el mismo nombre de su padre y cuyo padrino es Tranquilino.

Fue el mismo día del bautismo cuando el caballo de Matilde se inquietó y la tumbó a ella y a su criatura. Ella perdió la vida en el nefasto accidente, pero gracias a su instinto maternal, su propio cuerpo protegió al pequeño de manera que sobrevivió.

Tranquilino fue testigo de esta triste escena y aunque el bebé salió ileso, su padre en vez de protegerlo lo vio como el culpable de toda aquella desgracia, ya que su llanto había hecho que el caballo se alterara.

Desde ese momento, el rencor de Euremio hacia su hijo se multiplicó cada día más, y este se lo demostró a diario a través de maltratos físicos y psicológicos, e intercambiando parte de sus propiedades por bebidas alcohólicas, con el fin de que su hijo no heredara nada.

Por su parte, el pequeño Euremio, a quien le apasionaba tocar la flauta, creció con la ayuda de algunas personas. Un día se escapó con unos revoltosos que llegaron al pueblo, pero fue perseguido más adelante por su padre, quien se había unido a las tropas del gobierno.

Días después Euremio regresó al pueblo a caballo, tocando la flauta con una mano y sosteniendo el cadáver de su padre con la otra.

Anacleto Morones

Todo comienza cuando un grupo de mujeres llega a la casa de Lucas Lucatero, después de un largo y agotador recorrido, para suplicarle que vaya con ellas al pueblo de Amula y diera fe de la “santidad” de Anacleto Morones, ya que querían que fuera canonizado.

Lucas, quien era yerno de Anacleto, les explica que este no fue más que un mentiroso, un seductor y un sinvergüenza que hasta embarazó a su propia hija; cosa que escandalizó a aquellas mujeres, quienes lo tildaron de mentiroso y blasfemo. Para librarse de ellas, se valió de algunas artimañas y frases desagradables pero ciertas, haciendo que la mayoría desertara, ya que muchas se sintieron avergonzadas, ofendidas y heridas.

Al final solo quedó una, la cual accedió a pasar la noche con Lucas con la condición de que al día siguiente fuese a atestiguar. Este le pide que lo ayude a ordenar un montón de piedras y ella lo hace sin saber que debajo se encontraba enterrado el cadáver de Anacleto, quien había sido asesinado por Lucas luego de pedirle que le devolviera sus propiedades.

Análisis literario

Por tratarse una serie de cuentos, en esta obra se pueden observar distintos tipos de narradores, entre ellos protagonistas, testigos u omniscientes que relatan los hechos en primera o tercera persona.

Asimismo, es evidente la presencia de recursos literarios tales como la comparación, la metáfora o la hipérbole; que añaden un estilo único al mismo tiempo que inyectan un carácter fresco y un matiz jocoso a algunos fragmentos.

Es importante resaltar también la expresión, ya que casi todas las historias son relatadas con un lenguaje regionalista, con palabras típicas de México y frases empleadas mayormente por campesinos.

Frases

  • “Esta revolución la vamos a hacer con el dinero de los ricos”. Pedro Zamora (El llano en llamas).
  • “No importa el tiempo, tengo paciencia”. Perseguidor (El hombre).
  • “Y me voy entristecido, padre, aunque usté no lo quiera creer, porque yo quiero a mis muchachos, no como usté que nomás los crió y los corrió”. (Paso del norte).
  • “Acuérdate que a su madre le decían la Berenjena porque siempre andaba metida en líos y de cada lío salía con un muchacho”. (Acuérdate).
  • “¡Que se le pudra en los riñones la sangre que yo le di!”. (No oyes ladrar a los perros).

Acerca del autor

Juan Rulfo nació en México el 16 de Mayo de 1917. Además de ser escritor fue guionista, fotógrafo e historiador. Su nombre completo era Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno.

El llano en llamas es su primera obra y parte de los cuentos que la conforman se basan en la vida de algunas personas que el autor conoció, las cuales actuaron como fuente de inspiración para la creación de los relatos.

Además, ciertos aspectos autobiográficos que marcaron la vida de Rulfo están reflejados en este libro, entre la muerte de su padre y el período posterior a la Revolución mexicana.

El 7 de enero de 1986, Juan Rulfo falleció en la Ciudad de México a causa de un cáncer de pulmón.

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El llano en llamas (2021). Recuperado de Portal Libros (https://portallibros.com/el-llano-en-llamas/).